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| Foto tomada de internet |
La
cibercultura ha dado nacimiento a una
nueva forma de identificar a los seres humanos quienes se convierten en
personajes que habitan, deambulan en el ciberespacio.
La creación de cuentas de usuarios, de perfiles, de seudónimos, de avatares, de
nicknames en las diferentes plataformas virtuales como las redes sociales
(facebook, twitter, hi5, etc.), han propiciado una novedosa y curiosa forma de identificarse
y de representarse en la red.
En
algunos casos, los cibernautas se
presentan como en el mundo real: nombre, edad, profesión, procedencia. Utilizan
una identidad para navegar y darse a conocer en internet; de este modo, se
exponen y protegen libremente –ya sea de forma abierta o restringida- en el
mundo cibernético.
En
otros casos, los cibernautas aparecen con una identidad falsa; utilizan nombres
y descripciones irreales, fragmentarias, híbridas, imaginarias. Este hecho puede
tener dos significaciones: la primera, como forma de protección; y la segunda, como
una manera de inmiscuirse anónimamente. Estas dos formas pueden ser positivas o
negativas: positiva, cuando la persona que está detrás de ese nombre falso cuida
su privacidad, evitando cualquier intromisión en su vida personal y profesional;
y negativa, cuando aquella persona que utiliza otra identidad tiene fines perniciosos
(suplantación, corrupción, perversión, etc.).
La
cultura digital involucra a todos quienes se sirven de internet como una nueva
y óptima herramienta de información y comunicación entre los seres humanos en
el mundo actual. Por lo tanto, debemos ser conscientes que todos somos responsables
de la construcción de nuestra identidad en la sociedad de la cultura digital.
Mst. Geovanny Narváez
Profesor universitario
